Dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne. Génesis 2:24.
Tal forma de pensar concluye que el matrimonio es mandato divino. Es la unión amorosa permanente de un hombre y una mujer con el fin de convivir para ayudarse mutuamente mientras los dos vivan. Es la manera que Dios usa para procrear la humanidad y fomentar la familia. De esta forma también es la manera que la sociedad tiene de enseñar a los nuevos ciudadanos a vivir en harmonía con los demás en su entorno cultural. Cuando el fin propuesto se logra, la unión es fuerte e inquebrantable.
Generalmente, entran en juego cinco pasos que dan lugar a la formación del matrimonio y consecuentemente la familia. El primero lleva al segundo, el segundo al tercero, etc. Estos son:
Encuentro
Amistad
Enamoramiento
Noviazgo
Casamiento
EJEMPLOS FICTICIOS
Los siguientes casos ficticios van intencionados a mostrar la forma en que normalmente las relaciones conyugales comienzan y se desarrollan. La importancia de estudiar este crecimiento es ver desde lejos los factores que entran en juego para atraer a dos personas a formar la unión matrimonial.
Amado y Adela
Amado y Adela han sido un matrimonio feliz, mostrando una unidad matrimonial que ha sido la envidia de sus amistades. De hecho, con frecuencia sus amigos le han pedido el secreto que los ha llevado a vivir en alegría.
En realidad, ambos esposos han tenido vidas difíciles. Amado se crió en un hogar muy pobre. Su padre era jornalero. Mucho del poco dinero que recibía por su trabajo lo dejaba en los bares tan pronto recibía su paga semanal. Su madre atendía el modesto y pequeño hogar de tres habitaciones donde la pareja vivía con tres hijas y dos hijos.
El dinero no alcanzaba para cubrir las necesidades de cada día. La comida escaseaba. Los chicos siempre tenían hambre. Para mitigar sus necesidades alimenticias, a edad de seis años, Amado mendigaba algo de alimento en las cocinas de los restaurantes de la ciudad donde vivían. Pronto comenzó a limpiar zapatos en las plazas de la ciudad. Frecuentemente, se quedaba a dormir en los portales en lugar de regresar al hogar para evitar ser maltratado por su padre ebrio, y presenciar el abuso de éste contra su madre y hermanos.
Amado creció bajo el rigor de la necesidad. Pese a ello, el chico asistió a la escuela regularmente. Su maestro le consiguió comenzar un aprendizaje en un taller de carpintería. Su maestro de oficio fue duro con él, pero los deseos de superarse mantuvieron a Amado en la carpintería trabajando por varios años.
La vida de Adela fue aún más difícil. A ella la crió su abuela, porque sus padres no la querían. La abuela era viuda de un tornero que había perdido su vida en un accidente en el taller donde trabajaba. Los ingresos de la abuela estaban limitados a la pequeña pensión que recibía como compensación por el accidente del esposo.
Adela y la abuela vivían en una sola habitación en una casa de vecindad en un barrio pobrísimo de la misma ciudad donde vivía Amado. En casa de Adela la escasez también era crítica. Ya de cinco años la abuela forzaba a Adela a mendigar comida en los restaurantes de la ciudad. Más tarde, la forzó a ganar dinero como prostituta. Igual que Amado, a menudo Adela dormía en los portales de los comercios en vez de regresar al hogar donde sería víctima del maltrato verbal y físico de su abuela. Aunque la abuela forzaba a la chica a asistir a la escuela, ni la habilidad de Adela ni su deseo de participar en la rutina diaria de la escuela hicieron que ella aprendiera.
Análisis
¿Qué hizo que el matrimonio de Amado y Adela tuviera éxito? ¿Cuáles eran los factores que los unían? Amado y Adela se conocieron de chicos cuando ambos trataban de sobrevivir en las calles de la ciudad. Pronto se hicieron buenos amigos. Cada uno se convirtió en confidente del otro. Pasaron los años. Por fin se enamoraron y decidieron echar sus suertes juntos. El trabajaba en un taller de carpintería, ella en una pequeña industria de confección de ropa de mujer. Les iba bien, y eran felices. Y del fruto de su amor habían surgido dos hijas, ya casadas, y dos hijos de diez y dieciocho años de eadad respectivamente.
¿Qué factores unieron a Amado y Adela?
Seis factores unieron a Amado y Adela para tener un alto grado de afinidad. El primero dio lugar al segundo, el segundo al tercero, etc.
Sobrevivencia
Amistad
Confidencia
Atracción
Casamiento
Hijos
La sobrevivencia es una necesidad básica en los humanos. El recién nacido necesita del cuidado esmerado de sus padres, o las personas que fungen como tal. Los niños carentes del afecto paterno y materno, frecuentemente buscan amor en otras personas.
Los pequeños que prácticamente se crían en la calle, como Amado y Adela, desarrollan amistades profundas con otros chicos que corren su misma suerte. Se convierten en confidentes mutuos. Comparten el dolor que les causa el abandono de sus padres. Se protegen de los mayores que los persiguen. Comparten los pobres alimentos que consiguen y las limitadísimas posesiones que acaso tengan. Muchos luchan por ser honrados aún dentro de las condiciones de vida que los impulsa al pillage. Son sus propios consejeros. Se alientan entre sí. Y levantan barreras infranquebles a su alrededor.
Berta y Bartolo
Berta y Bartolo forman un matrimonio feliz. El es gerente de su propio establecimiento de víveres. Ella es ama de casa. La pareja tiene cuatro hijos, dos de cada sexo, en diferentes etapas de su adolescencia. Dos asisten a la escuela intermedia y dos a la secundaria. Los cuatro son buenos estudiantes. Aman y obedecen a sus padres en respuesta al amor de sus primogenitores por ellos.
Bartolo y Berta nacieron y se criaron en dos ciudades medianas, a trescientos kilómetros de distancia una de la otra. Ambos esposos proceden de familias holgadas. Ambos se conocieron en una fiesta familiar en un hogar de unas amistades en una tercera ciudad, donde habían sido invitados. Ella tenía 22 años de edad entonces, él 23.
Berta y Bartolo se atrajeron físicamente. Ambos pasaron juntos casi todo el tiempo de su permanencia en la fiesta. En conversación agradable exploraron sus vidas. Ambos chicos venían de antecedentes culturales similares. Ella cursaba su primer año de derecho en la universidad de su ciudad. El estaba en segundo año de comercio en su respectiva ciudad. Los jóvenes coincidieron en mucho de sus aspiraciones, deseos y gustos. Cuando se despidieron, quedaron citados para encontrarse nuevamente dos semanas después en la ciudad de Berta en la verbena anual que allí tomaría lugar aquel fin de semana.
El fin de semana indicado, a la hora fijada, Bartolo fue al hogar de Berta a conocer la familia de la chica. Fue muy bien recibido; y luego de una visita agradable de una media hora, los jóvenes se dirigieron hacia la verbena acompañados de la mamá y la hermana menor de Berta. Pasaron un día feliz. Ya de regreso al hogar de la chica, los jóvenes quedaron citados para una tercera ocasión.
Los viajes de Bartolo a ver a Berta se sucedieron. Pronto se hicieron novios. Comenzaron los planes para la boda, fijada para un año después de la graduación de él. El tiempo del noviazgo fueron días de contentamiento que sementaron las relaciones entre los chicos y las dos familias.
Por fin Berta y Bartolo se casaron de acuerdo con las metas fijadas. Sus vidas de casados han sido felices, bendecida con la presencia de sus hijos en sus vidas.
Conclusión
Los factores que unieron a Amado y Adela y a Berta y Bartolo difieren en su historial. Los primeros jóvenes son el producto de familias completamente desintegradas, carentes de todo recurso. Los segundos proceden de hogares integrados, felices, provistos de recursos personales, sociales y económicos.
Lo ideal es que, cuando un hombre y una mujer, como Amado y Adela, que han sufrido juntos las calamidades apuntadas, deciden unir sus vidas mediante el matrimonio, la unión será solida. Nada ni nadie la podrá destruir, porque ha sido fraguada bajo el intenso fuego del sufrimiento. Y los retoños que saldrán como resultado del amor de ambos serán amados y cuidados de tal forma que la historia de sus padres no se repetirá en ellos.
En el caso de Bartolo y Berta, el ideal sería aún más completo. Sus vidas no están amargadas por las malas experiencias de sus años formativos. Viven en un medio ambiente socialmente rico. Y para colmo de bien, su condición profesional y holgada añade prestigio a sus relaciones con los demás de su clase.
Lo real es que los factores que atraen a un hombre y a una mujer y los unen en matrimonio son viables. El éxito del matrimonio depende del esfuerzo que la pareja haga para que la harmonía que los unió crezca y permanezca entre ambos. Pese al alto grado de afinidad que el matrimonio pueda tener, tarde o temprano surgirán desavenencias. El matrimonio sabio atenderá a tales conflictos y los resolverá tan pronto como éstos surjan.