Siendo que el pastor evangélico está llamado y comisionado por Jesús de Nazaret a compartir su mensaje con la ciudadanía donde opera, nos preguntamos: ¿qué lugar tiene en la obra pastoral el ocuparse en ayudar a personas con problemas de desajuste personal y relacional?
Si el pastor evangélico ha de ocuparse en imitar a su maestro, tendrá que escudriñar las Escrituras para ver si la tarea sanadora es o no parte de su función. En el libro de Éxodo encontramos la primera cita que nos ayuda a considerar el asunto. La declaración toma lugar durante la celebración del cruce del Mar Rojo.
Por varias generaciones, Israel fue esclavizado en Egipto. Por fin clamaron a su Dios para que interviniera a su favor y los librara de la mano opresora del Faraón. Ya rescatados de las garras diabólicas, una vez salvado el Mar Rojo, bajo la dirección de Moisés el pueblo celebró el gran acontecimiento. El capítulo quince de Éxodo registra un largo poema de Moisés recordando la intervención divina para salvar al pueblo y anticipaba las bendiciones del Señor en su recorrido hacia la Tierra Prometida.
Avanzando ahora hacia su meta, durante los primeros tres días de camino en el Desierto de Shur, Israel solamente encontró agua salobre para beber y cocinar. Cundió el pánico colectivo, que es una emoción desbastadota que crea un estado de anomie o inestabilidad social que empuja a la gente hacia la desmoralización. Descontrolado, el pueblo renegó. Entonces Moisés salvó el momento con palabras bondadosas de afirmación del poder amoroso de Dios para con su pueblo. Así dijo el gran líder:
Si oyeres atentamente la voz de Dios tu Señor e hicieres lo recto delante de sus ojos, y diereis oído a sus mandamientos, y guardares todos sus estatutos, “ninguna enfermedad de las que envié a los Egipcios te enviaré a ti; porque yo soy Dios tu sanador” (Éxodo 15:26).
En las palabras serenas de Moisés hay estabilidad individual, firmeza y confianza que transmite al pueblo: "Dios fue el héroe de la redención y lo seguiría siendo. La confianza colectiva en el Todopoderoso desvanecerá el pánico imperante. En El confiad!
Alentados por las palabras del profeta y la subsiguiente acción de Dios haciendo potable el agua, ya con nuevos bríos, el pueblo continuó su marcha hacia adelante hasta llegar a Elim, donde encontraron un gran oasis. Allí acamparon y repusieron sus energías. En su gran mayoría, Israel se mantuvo saludable durante su larga travesía, no carecieron de alimentos y bebida, y sus ropas no envejecieron (ver cita abajo).
A lo largo del Antiguo Testamento se encuentra una extensa narrativa que presenta a Dios como sanador físico, intelectual, emocional y espiritual de Israel. Las citas se suceden. Este no es el lugar para dar una explicación minuciosa de cada una, que ni si quiera es necesario. Baste decir que el Dios que nos dio la vida también nos sostiene, cosa que hará hasta el final de nuestra existencia terrenal.
Ya en el Nuevo Testamento, comienza Mateo con la narración del ministerio de Jesús. Así nos dice el cronista en sumario temprano:
Recorrió Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y dolencia en el pueblo (Mateo 4:23).
Más tarde dice Lucas que Jesús envió a sus doce discípulos “a predicar el reino de Dios, y a sanar a los enfermos” (Lucas 9:2). Y como en el Antiguo Testamento, también en el nuevo las citas son múltiples. Y con frecuencia acentúan la importancia que se le da a la sanidad en general, que bien incluye en particular la salud mental de los que sufren de tal condición.
LO QUE EL PASTOR PUEDE HACER
Por lo general, el entrenamiento pastoral carece de suficiente instrucción en psicología, sociología y psicología social, las disciplinas académicas que preparan a los estudiantes para entender la personalidad y poder ayudar a personas que sufren desequilibrios emocionales que afectan su salud física y espiritual. Es más, muchos seminarios y escuelas bíblicas resisten las enseñanzas de tales disciplinas, catalogándolas como anti-bíblicas. Estas ponencias son amparadas por pasajes tales como la referencia de Moisés a Dios como sanador y la referencia de Nehemías en su oración dedicatoria en su recuento de la presencia de Dios en Israel en su peregrinaje por el desierto (“Por cuarenta años tu los sostuvisteis en el desierto; nada les faltó, sus vestimentas no se gastaron ni sus pies se les hincharon”) [9:21].
Esto da lugar a creer que el creyente solamente deberá ejercer dependencia en Dios para resolver sus problemas, sean de la índole que fueren. Cuando muchos pastores tratan a personas que sufren emocional y espiritualmente como imposibilitados de superar sus crisis por carencia de confianza en quien han creído, el mal entendimiento ha dado lugar a mucho desconcierto en los creyentes.
No cuestiono las buenas intensiones de los pastores de ayudar a su congregación. Solamente ofrezco mi cooperación para ayuda a resolver condiciones de desmoronamiento personal o colectivo. Por ejemplo, he recibido en mi oficina a creyentes muy desconsolados porque actúan contrario al principio que establece que toda persona que está en Cristo nueva criatura es, porque las cosas viejas pasaron y todo es hecho nuevo. No conociendo la formación del ser, estas personas se sienten culpables ante Dios por pensamientos y sentimientos impropios. Es menester que tales personas sean remitidas a un psicoterapeuta creyente, ducho en el conocimiento de la personalidad para que les ayude a entender lo que realmente sucede, que nada tiene que ver con falta de fe o devoción y mucho menos con ofender a Dios.
En vista de tal condición, ¿qué puede hacer el pastor evangélico cuando trata casos de desequilibro? Muchos pastores están conscientes de sus limitaciones y refieren tales casos a profesionales en el área de la salud mental. Conversando recientemente con un pastor, éste me dijo lo siguiente: “Yo no entiendo la psicología. Cuando alguien viene a mí con problemas personales o relacionales, trato de ayudarlos, pero si el asunto es complicado los remito a un psicoterapeuta”. Tal posición es digna de encomio.
Aunque en el centro de consejeros de la salud mental todos estamos listos para ayudar a todos los pastores e iglesias que lo soliciten, por el momento yo soy el único psicoterapeuta que ofrece servicios en español.
Ofrecemos:
Psicoterapia individual (niños y adultos) Psicoterapia de familia Psicoterapia de grupos Conferencias pre- y pos-nupciales Talleres de desarrollo matrimonial Suplir púlpito Interinato en iglesias Tratamiento para drogadictos
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