Valores son las cosas más importantes para la persona. El credo de las personas dicta cuales serán sus valores.
En cambio, los valores de las personas definen cuales serán sus costumbres y su manera de vivir. Lo que sigue
explica con toda claridad lo que es de más importancia para nosotros en la vida y que hacemos para hacer
cumplir los requisitos que nos imponen nuestros valores.


Dios.

De primordial importancia para nosotros es la persona de Dios. El conocimiento de Dios nos llega por las
Escrituras de la tradición judeo-cristiana contenidas en la colección de escritos sagrados conocidos como la
Biblia. Este conocimiento también nos llega a través de la observación de todo cuanto existe en la vida.

El primer libro de la Biblia comienza con la narración de la creación. Así comienza: “En el principio creó Dios los
cielos y la tierra” (Génesis 1:1). Esta sentencia establece sin otra explicación como apareció el universo,
incluyendo toda existencia orgánica e inorgánica. El resto de los primeros dos capítulos se ocupan en su
descripción: luz, firmamento, tierra, mares, vegetación, sol y luna, vida marítima y avícola, especie animal y
humana.

Se da énfasis especial a la tierra porque es la habitación humana. Al ser humano se le ve creado a “imagen  y
semejanza” de Dios, se le coloca como administrador de la creación, y se le ve viviendo en relación íntima con su
creador. Y la obra que Dios hizo le fue satisfactoria (véase Génesis 1:27-31).

Si el ser humano ha de ser semejante a su creador, habrá de tener libertad para pensar, sentir, creer y actuar. Al
ser humano se le ve clasificando la creación y tomando decisiones para el vivir cotidiano. Su libertad lo lleva a
tomar decisiones perjudiciales que después habrían de afectar indeseablemente sus relaciones con el creador y
las relaciones futuras de su descendencia.

El resto de la colección de escritos bíblicos se ocupa en la historia de las relaciones de Dios con el ser humano.
Estas relaciones por lo general son tormentosas. El ser humano transita por cumbres borrascosas de maldad y
también por valles fértiles de bondad hasta el final de su vida terrenal. Pese a tantas altas y bajas del ser  
humano, al creador se le ve con el buen deseo de allanar sus relaciones con su creación, ofreciéndole toda
oportunidad para que éste se apropie de toda ocasión redentora.

Aparte del marco bíblico que encuadra  una explicación plausible de la existencia en general y la humana en
particular, su capacidad de pensar da al ser humano curiosidad por entender los misterios de la creación. La
observación minuciosa de la creación lleva al ser humano a concluir que solamente un ser supra inteligente de
carácter divino pudo haber sido responsable por tanta maravilla. Cuando a tal reconocimiento se añaden las
numerosas explicaciones científicas de los sabios de la medicina moderna   en cuanto a la complicadísima
anatomía humana y los descubrimientos científicos de eruditos en las demás ramas del saber, que por su parte
añaden evidencia incuestionable de una existencia con propósito creada con precisión y meticulosidad,  la
evidencia es conclusiva.


El ser humano

Como creación divina a imagen y semejanza de su creador, el ser humano es sagrado. Su valor es infinito. Y su
formación es de importancia extrema. El ser comienza su desarrollo con el nacimiento de la criatura. Sus primeros
años de vida son cruciales. Durante este tiempo el nuevo ciudadano tiene experiencias buenas y malas. Las
experiencias buenas contribuyen al desarrollo feliz del ser, mientras que las malas son nocivas a su existencia.
Los padres naturales o adoptivos son responsables por el desarrollo del ser. Por lo general, la negligencia y el
maltrato crean seres perversos. Por el contrario, el amor y el buen  cuidado del ser en desarrollo dan lugar al
crecimiento de personas bondadosas.


La familia

La familia es la unidad básica en la formación del ser para su incorporación al grupo humano. La familia no tiene
sustituto en su función. Para su tarea socializadora la familia requiere estabilidad y buen juicio. En el mundo
moderno la familia ha sufrido enormemente. La carencia de integridad personal de los esposos y su desatino ha
llevado a la familia en general a un estado crítico. Consecuentemente, los hijos se crían influenciados por el
estado imperante en su grupo primario. Cuando a esto se añaden las malas presiones de los grupos de juego, el
daño a los niños es desbastador. El montante de los severos conflictos domésticos es incalculable, y han dado
lugar  al enorme número de divorcios que parece multiplicarse cada día. Los niños se crían con poco o ningún
apoyo de sus padres. Y muchos cometen delitos que a temprana edad los llevan a los centros de detenciones
para niños. Una vez enredados en el ciclo delictivo, muchos cometen peores delitos a medida que avanzan en
edad.


La educación

La función de la educación formal en la escuela es ayudar a la familia en su tarea socializadora. Además, la
escuela ofrece a los nuevos ciudadanos la instrucción básica necesaria que los capacite para continuar sus
estudios en escuelas avanzadas y finalmente en las universidades. La educación es indispensable para
participar en el mercado laborar de la sociedad donde residen. En los países democráticos las oportunidades
para avanzar educativamente son incalculables. En el mundo moderno de súper tecnología la educación
especializada es indispensable para obtener empleo con paga adecuada para sobrevivir y fundar nuevas familias.


La nación

La nación es el país de nacimiento o adopción, incluyendo el territorio nacional hasta los límites con otros países.
Cada nación es única en su género, comparable con el ser. Así como el ser es único en su nacimiento y
desarrollo, también lo es la nación. Adaptando un poquito la máxima de Platón con referencia al grupo humano,
bien podemos decir que la nación es el individuo escrito a grandes rasgos. De tal manera, los habitantes de la
nación forman su carácter. En esta formación, la familia y la escuela desempeñan un papel fundamental. Lo triste
de todo esto es que a medida que las familias se desintegran, con ellas se desintegran las naciones. De tal
desintegración el mundo está plagado.

Estados Unidos es una nación básicamente fundada por inmigrantes procedentes de las naciones occidentales
de Europa y otros grupos más pequeños de asiáticos y africanos. Estos grupos han contribuido notablemente
con sus tradiciones culturales al desarrollo y fortalecimiento de la nación americana. Recientemente nuevas
oleadas de inmigrantes nos han llegado de los países musulmanes. Con las riquezas de sus culturas, estas
personas añaden su aporte a la manera de vivir del país.

El alto número de estos inmigrantes profesantes del islamismo presentes en nuestra nación han propagado su
credo de tal manera que en unos años más será la religión mayor en la nación. Huelgue decirse que su influencia
en la cultura de la sociedad americana se hará notar.


La religión  

Desde el punto de vista de la sociología, la religión es orientación de valores. Es el credo de un pueblo lo que le
da su carácter nacional. En las naciones occidentales, la religión está orientada por las Escrituras de la tradición
judeo-cristiana. Dios y sus Diez Mandamientos (Éxodo 20:1-17) transmitidos al pueblo Hebreo a través de Moisés
han sido base y baluarte en la formación del carácter colectivo de estos pueblos. Básicamente, los valores que
aquí apuntamos como nuestros, en efecto, también los compartimos con el resto de los habitantes de nuestra
nación y los ciudadanos de los demás pueblos de nuestro hemisferio.

Por otra parte, el continuo desplazamiento de los pueblos a través de las naciones ha traído a los países que
abrazan la tradición judeo-cristiana a pueblos procedentes del oriente. Exhibiendo diferentes credos religiosos,
estas personas vienen a nuestras naciones a formar parte activa en la vida de los pueblos occidentales. Su
aporte cultural incluye su religión. Consecuentemente, estas personas influyen en el credo tradicional de
nuestros pueblos.

A tal estado de cosas se une el movimiento secular. A través de los años, el mundo occidental ha presenciado un
movimiento que desmiente el credo fundamental de los pueblos occidentales, y se empeña en cambiar los
valores de las personas que se dejan arrastrar por tal corriente de pensamiento. Con base netamente científica,
los proponentes de esta corriente de pensamiento se apoyan en la evidencia factible en vez de la fe no factible.
Mientras el credo tradicional de los cristianos, judíos y árabes asume y da por sentada la existencia de una
inteligencia creadora identificada por el vocablo “Dios”, los secularizadores lo desmienten por falta de evidencia.

Por supuesto, si el credo de los pueblos orienta sus valores, la alteración credal cambia los valores
notablemente. Tal disparidad afecta indeseablemente la vida de los pueblos. Aunque muchos de los no
creyentes siguen las ponencias de la tradición judeo-cristiana hacia el bien colectivo como actos humanistas
dignos de seguirse, otros dan énfasis al individualismo y llegan acometer actos delictivos en aras de su
existencia. No respetando el derecho ajeno, tales personas abusan de los demás y por su conducta malévola son
arrestados y encarcelados. Una vez terminadas sus sentencias, por lo menos el ochenta por ciento de estas
personas reinciden en sus actos criminales y son encarcelados nuevamente, y de esta manera pasan el resto de
sus días en la tierra.


La Comunidad

La transportación súper rápida de hoy y las comunicaciones instantáneas han transformado las naciones de la
tierra en una comunidad cercana. Hoy viajamos de un continente a otro en pocas horas. Y los hombres de
negocio se trasladan por las mañanas de sus ciudades a otras donde tienen negocios y regresan a sus hogares
por las tardes como si hubiesen ido a sus oficinas en sus localidades.

A mi me maravilla tal fenómeno social porque nací y pasé mis primeros años en una comunidad rural en el centro
de la isla de Cuba. Allí la gente era mayormente oriunda de Islas Canarias, España, mientras que otros eran
peninsulares. Los mayores nos hacían cuentos de su tierra natal. Hablaban de la familia con tristeza, como si
jamás los volverían a ver. Era porque por aquellos tiempos la transportación era muy lenta. Solamente la travesía
de ida y vuelta de Cuba a Canarias tomaba dos meses. Pocos podían disponer de tanto tiempo. Hoy, sin
embargo, tomamos un avión en Houston, Texas, por la tarde y en las primeras horas del siguiente días estamos
en el centro de Madrid.

Por su parte, las comunicaciones modernas son prodigiosas. Recientemente tuvimos la visita de un familiar que
reside con su familia en el área de Madrid, España. Durante la trayectoria del viaje, la jovencita se mantuvo en
contacto con sus padres a través de su teléfono celular, comunicación que mantuvo con ellos durante las tres
semanas que estuvo con nosotros. Y una vez aquí, también se comunicaba a diario con sus amistades mediante
la computadora u organizador con que escribo este documento.

Cada día la televisión nos pone al tanto de lo que ocurre en los más remotos lugares de otros continentes. Las
imágenes claras y a colores de los lugares distantes y la gente de esas zonas nos dan curiosidad y deseos de
visitarlos. Y a veces se nos presenta la oportunidad de satisfacer nuestra curiosidad.

Allá en mi tierra natal también cundía nuestra curiosidad por conocer los lugares y la gente de quienes se nos
hablaba. Pero aquel mundo era muy remoto. Por el contrario, hoy día se han desvanecido las distancias. Y con la
desaparición de las lejanías, el globo terráqueo se ha convertido en una comunidad cohesiva.


En suma

Estos son nuestros valores básicos. Dios es soberano creador, sostenedor y guía de nuestras vidas, y en El
tenemos nuestra salvación. Para nosotros es de suma importancia observar buenas relaciones con Dios y con
los demás. A la vez, procuramos que nuestros semejantes logren esta relación con el Altísimo y los demás. A tal
fin están dedicadas estas páginas electrónicas.

La familia, la educación y la religión son las tres instituciones básicas de los pueblos democráticos. Mi esposa y
yo hemos pasado nuestras vidas profesionales laborando en el seno de tales instituciones conjuntamente con
tantos otros obreros para hacerlas cumplir su cometido. De acuerdo con la presente situación mundial y a la luz
de las necesidades imperantes, es nuestra oración, nuestro deseo y nuestro empeño continuar aportando
nuestro granito de arena a la promoción de las buenas relaciones de los seres humanos con el creador y los
unos con los otros.
NUESTROS VALORES