Introducción

    El ser humano ha sido creado para vivir en compañía de otros seres humanos. Aunque
    cada persona necesita de su semejante, su naturaleza conflictiva, sin embargo, lo impulsa
    a vivir en desarmonía con los demás. Desde tiempos remotos, la aglomeración de gente
    que se movía de las pequeñas aldeas agrícolas a los centros comerciales dio lugar a
    problemas de convivencia. Hoy, aunque en mayor grado de complejidad, persisten los
    problemas que resultan de la interacción humana. En épocas remotas los problemas
    básicos estaban relacionados con el nacimiento y la mortandad infantil, la salud de los
    sobrevivientes, la escasa y pobre alimentación de las gentes y la falta de higiene en sus
    viviendas. El promedio de vida en aquellos tiempos era menos de la mitad del promedio
    actual de setenta y nueve años.  Estos problemas persisten en varios países de Africa,
    Asia y América Latina.

    Los problemas que afectaban a las sociedades pretéritas en forma indeseable eran de
    carácter más simple en relación con los nuestros. Ocupados en su supervivencia, sus
    problemas eran  físicos y emocionales. Aquella gente vivía directamente del fruto de la
    tierra o indirectamente de un comercio sencillo de tales frutos.

    Por otra parte, en los países más desarrollados las dificultades sociales producidas por la
    lucha por la vida han ido en aumento. La esclavitud, la discriminación en contra de las
    minorías, las condiciones pésimas de trabajo en las  que las  clases menos privilegiadas
    han tenido que laborar, la carencia de igualdad para las mujeres, los niños y los ancianos,
    el gangsterismo, la contaminación del aire y el abuso de las drogas estupefacientes son
    conflictos mayores de difícil solución. Hoy sufrimos graves dilemas que afligen a todos los  
    ciudadanos del mundo occidental por igual. Aun luchando por nuestra supervivencia, los
    retos económicos, políticos, religiosos y relacionales que cada día se nos presentan
    atormentan el bienestar mental de la ciudadanía. Y las tensiones aumentan cada día, y
    con frecuencia nos parece volvernos menos capaces de manejarnos a nosotros mismos.
            
    ¿Qué hemos de hacer ante la penosa realidad en que vivimos? ¿Cómo hemos de
    proceder? Una opción es reconocer la realidad actual, resignarnos a la presente situación
    y no hacer nada. Suframos callados aunque el sufrimiento aumente.
            
    Por el contrario, podemos determinar que los graves conflictos humanos modernos que
    nos afectan indeseablemente requieren una acción humana colectiva organizada para
    contrarrestar su efecto. Si ésta es nuestra conclusión, un mundo de posibilidades se abre
    a nuestro camino. Ahora bien, la senda no será carretera amplia y moderna por la que
    nos deslizaremos fácilmente como autos a alta velocidad y sin contratiempos. El camino  
    estará lleno de espinas y abrojos, pantanos y lodazales,  dolores y sufrimiento. Pero luego
    de librar todo obstáculo, veremos el comienzo del desarrollo del fruto de nuestro esfuerzo
    que generaciones futuras disfrutarán a más plenitud, y nosotros iremos satisfechos a  
    reunirnos con nuestros padres habiendo cumplido con el  sagrado deber de haber
    mejorado la sociedad que dejamos a los que nos sucederán.

    Es imposible en un breve artículo como el presente dar un tratamiento  a fondo y
    específico a los graves problemas sociales que nos afectan. Aquí solamente me referiré al
    abuso de las drogas estupefacientes.  

    Hoy día existen innumerables programas que persiguen la eliminación de este horrible
    problema que asola a nuestra juventud y no pocos adultos. He aquí un pequeño recuento.


    Sustancias Básicas

    Opio

    El opio se extrae de la resina verde de la adormidera que se coagula hasta ponerse
    sólido.  Ya endurecido, el opio se torna de color carmelita o negro.  Se vende crudo, en
    pelotas suaves, en forma de tortas o en barras que después puedan pulverizarse.

    El uso legítimo  del opio es medicinal, como un analgésico. También ha sido usado para
    controlar males estomacales. El uso medicinal del opio es mencionado en los textos
    cuneiformes de los antiguos asirios y persas. Aparece también en los textos del saber de
    Mesopotamia y Grecia.

    El opio es sustancia básica para la producción de otros calmantes como la morfina, la
    heroína, el metodón y la codeína. Su administración ha sido oral, anal e inyectable. Las
    dos primeras alivian el dolor y causan sueño profundo. La morfina fue sintetizada en 1806
    por el químico Alemán W.W.A. Serfürner. Ha sido usada en el tratamiento del cáncer,
    cólico, hemorragias internas, choques emotivos y dolores intensos producidos por un sin
    número de aflicciones. Según un estimado del International Narcotics Control Board (La
    Junta Internacional del Control de los Narcóticos) los mayores consumidores (79 por
    ciento, año 2005) de esta droga fueron Alemania, Australia, Canadá, Francia, Gran
    Bretaña y Estados Unidos.

    Por su parte, la heroína es un alca¬loide derivado de la morfina. Es de cuatro a
    ocho veces más poderosa que la morfina. Fue sintetizado para aliviar los dolores de los
    héroes, soldados heridos en batalla en las guerras, de ahí su nombre. La heroína es de
    fácil adicción. El metodón, en cambio, fue sintetizado como un sustituto de la heroína para
    tratar adictos. Y la codeína es un calmante usado para aliviar la tos y diferentes tipos de
    dolores. La impermanencia del efecto de estos calmantes ha re¬querido un uso repetido.
    A su vez, la repetición del consumo ha desarrollado adicción en los consumidores.  El uso
    excesivo de estos analgésicos afecta las vías respiratorias y circulatorias y el sistema
    gastrointestinal.

    El uso ilegítimo  del opio y sus derivados ha hecho enormes daños a las personas que los
    han consumido habitualmente para reducir sus tensiones, produciéndoles deterioro físico,
    mental y emocional. En China, por ejemplo, en el siglo dieciocho de nuestra era, la venta
    del opio fue prohibida por el Emperador Yungcheng (1723-1735) por el efecto nocivo que
    la sustancia tenía en el pueblo ya habituado a su consumo.  Lamentablemente, pese a los
    esfuerzos de las autoridades chinas, el opio continuó llegando a China en grandes
    cantidades, en forma clandestina, llevado por los británicos que lo compraban en la India
    y lo revendían a los chinos a precios altísimos.  Para el año 1773, se formó The British
    East India Company (La Compañía Británica del Este de la India) que cultivó enormes
    cantidades de opio en Bengala para venderlo a ese país. Para el año 1856, China recibía
    60,000 fardos de opio anuales procedentes de la India.  El tráfico dio lugar a dos guerras
    llamadas "Guerras del Opio" (1839-1842 y 1856-1860), entre China e Inglaterra y China e
    Inglaterra aliada con Francia.

    A principios del siglo dieciocho también se reportaron plantaciones clandestinas en
    México, Perú y Ecuador.  Turquía y la India, sin embargo, fueron sus exportadores
    mayores. El presente tráfico de drogas se ha generalizado en extremo. Los carteles
    tienen un poder económico de dimensiones gigantescas. Con frecuencia, estos carteles
    corrompen a muchas de las autoridades con significante sumas de dinero para que les
    permitan continuar sus operaciones ilícitas sin interrupción.

    Los narcóticos actúan directamente en el sistema nervioso cen¬tral.  Producen mareo,
    tranquilidad o euforia. Usados en exceso, detienen el sistema respiratorio, producen un
    estado de coma y aun la muerte. La morfina y la heroína son  absorbidas por la nariz,
    inyectadas en los músculos o en las venas. La heroína es el narcótico más abusado de
    los dos.

    Las personas que usan narcóticos pronto desarrollan tolerancia, y por ello tienen que
    aumentar la cantidad a usar para recibir el efecto original. Cuando los expertos retiran su
    uso en tratamiento, los pacientes experimentan reacción, cuyos síntomas incluyen sudor
    frío, segregación de las mucosas nasales, ojos llorosos, escalofríos, calambres y nauseas
    aguda.  La adicción a las drogas es extremadamente difícil de romp¬er, especialmente en
    los jóvenes que se someten a tratamien¬to

    Cocaína

    La cocaína se extrae de la hoja de la coca que comúnmente crece en forma natural en el
    Perú y Bolivia y se cultiva en varios otros países. Por milenios, la hoja de la coca ha sido
    mascada y su zumo tragado por los indígenas de estos dos países para recuperar fuerzas
    y permitirles lograr jornadas laborales mayores. También ha sido consumida con objeto
    recreativo. Su efecto es anestesiar el estómago.

    La cocaína fue sintetizada como un anestésico local potente en 1884 por el médico
    austríaco Carlos Koller. Como con el opio, el jugo de la hoja de coca se pulveriza,
    produciendo una sustancia blanca, frecuentemente llamada "nieve." El polvo es usado en
    forma ilícita por millones de personas que buscan el alivio y el escape de las presiones
    que el mundo moderno les produce. La coca estimula la corteza cerebral, produciendo
    euforia y alucinaciones auditivas, visuales y tactiles.  Produce  insomnio, falta de apetito,
    nausea, desordenes digestivos y un desorden serio de las funciones mentales y
    emocionales. Su efecto altamente tóxico al sistema nervioso central  es extremadamente
    dañino al organismo. Los que la inhalan por la nariz sufren ulceraciones en la cavidad
    nasal. Su estimulación de la medula dorsal da lugar a convulsiones, y la depresión del
    sistema nervioso central lleva al colapso del sistema respiratorio. Consecuentemente,
    produce la muerte.

    Tabaco

    Cuando Colón llegó a América, el navegante encontró a los nativos consumiendo el
    tabaco en forma similar a la actual, pero se le adscribían propiedades medicinales y
    religiosas.  Fumar de la pipa de la paz, por ejemplo, constituía una ceremonia social en la
    que los participantes se comprometían a vivir en harmonía con los demás.

    El efecto tranquilizante de la nicotina en los fumadores también le dio carácter curativo.  
    Hasta el día de hoy, el tabaco se fuma, se masca y se aspira por la nariz para reducir
    tensiones, satisfacer la curiosidad, acomodarse a las expectativas de los compañeros,
    alcanzar un nivel respetable ante los demás y por el simple placer de fumar.

    El tabaco ha sido hasta el presente una industria mayor.  Es producido por más de
    ochenta países. El consumo anual se remonta a billones de billones de kilos en el mundo
    entero. El consumo del tabaco fumado es responsable de ser la segunda causa de
    muertes en el mundo, unas 100 millones de muertes en el siglo veinte nos dicen las
    organizaciones de salud pública. Por su efecto nocivo, el consumo del tabaco ha sido
    atacado desde tiempos remotos. En 1604, el rey de Inglaterra dictó una primera
    proclamación condenando el uso del tabaco como causante de graves males a los
    consumidores. En 1859, uno de los primeros estudios  acerca del efecto del tabaco en los
    humanos vio la luz en Montpellier, Francia. La investigación mostró que sesenta y ocho
    pacientes de cáncer de los labios, la lengua, las amígdalas y otras partes de la boca,
    entrevistados en el hospital, eran fumadores, sesenta y seis de los cuales fumaban en
    pipas de caño corto.

    En Estados Unidos, para fines del siglo antespasado, cuando se empezó a fumar a
    grande escala, el mal fue considerado por muchos como un problema social. Se
    consideró que la impotencia y las desviaciones sexuales eran causadas por el fumar.   
    Catorce estados prohibieron la venta de tabaco hasta el final de la primera guerra
    mundial cuando estas leyes fueron abolidas.

    En 1954, The American Cancer Society (La Sociedad Americana del Cáncer) y The British
    Medical Research Council (El Consejo Médico Británico de Investigaciones) reportaron
    más alta mortandad entre los fumadores de cigarrillos que entre los no fumadores.  En
    1962, The Royal College of Physicians (El Colegio Real de Médicos) declaró que el uso
    del cigarrillo constituía un riesgo para la salud.  Y en 1963, The American Cancer Society
    (La Sociedad Americana del Cáncer) afirmó que la muerte aumenta en proporción directa
    al consumo de cigarrillos.  Finalmente, las abundantes confirmaciones de cientos de
    nuevos estudios que nos han llegado desde entonces indicando el peligro del fumar,
    mascar e inhalar el tabaco, no dejan lugar a dudas de los efectos adversos del tabaco a
    sus consumidores.  Al tabaco se le considera hoy como causa principal del cáncer  y
    enfermedades pulmonarias, coronarias y cardiovasculares. Las campañas y  promoción
    de leyes en contra del fumar han logrado rebajar notablemente el número de fumadores
    en los últimos años.  Lo ideal sería eliminar la costumbre por completo.

    Marihuana

    La marihuana es mencionada por primera vez en China en el año 2700 a.c. Se extrae de
    la planta conocida como cannabis sátira, que crece en las regiones templadas. En el
    pasado se usó brevemente como analgésico y como sedante. Su potencia depende del
    terreno donde se cultiva, el lugar donde se guarda y la forma en que se prepara. Su uso
    común es fumado en cigarrillos o en pipa.También es  absorbida por la nariz. El uso
    médico experimental moderno ha sido en el tratamiento de glaucoma para reducir la
    presión en los ojos.También se ha usado para controlar los efectos secundarios que
    sufren los pacientes de cáncer como resultado del tratamiento.

    La marihuana es un alucinógeno cuyo efecto psíquico al ser consumida en cigarrillos o
    pipas produce euforia, alteración visual, auditiva y tactil. Impide el buen juicio. Distorsiona
    el sentido del tiempo. Produce ansiedad, depresión, reacción paranoica y ataques
    melancólicos.

    También tiene efectos físicos. Enrojece los ojos. Acelera los latidos del corazón.  Aprieta
    el pecho. Produce mareo. Inestabiliza el cuerpo. Disminuye la coordinación muscular.

    El tráfico internacional de la marihuana fue controlado por primera vez en la Opium
    Convention de 1925 (Convención del Opio). En Estados Unidos se pasaron restricciones
    federales en 1937 dado su intenso uso durante esa década.

    Estudios llevados a cabo después de la segunda guerra mundial apuntaron al uso
    generalizado de la marihuana en el Medio Este, Africa, Sur América y Europa.  En la
    década de los cincuentas, las naciones unidas reportaron en un estudio, que más de
    doscientos millones de personas usaban marihuana en diferentes partes del mundo.  En
    estados Unidos la marihuana se usó libremente hasta que su abuso dio lugar a la
    aparición de leyes prohibitivas en el sur y suroeste del país a principios del siglo pasado.
    Más tarde, en el año 1937 el Federal Bureau of Narcotics (Buró Federal de Narcóticos)
    bajo su director el señor Henry Anslinger, inició una fuerte campaña en contra del abuso
    del consumo de la marihuana, tratándosela como "asesina de la juventud." Enseguida la
    prensa se hizo eco del problema, publicando historias espeluznantes acerca de las
    atrocidades resultantes del abuso de esta droga.

    The World Health Organization (La Organización Mundial de Salud) estableció en el año
    1954 y 1957 que la marihuana no tiene valor terapéutico. En el año 1965, publicó que el
    impedimento funcional y social de los consumidores con tendencia hacia la conducta
    antisocial, tiene implicaciones económicas. Para el año 1960, la mayoría de los países
    tenían restricciones a su tráfico, poniendo estrictas sanciones por su uso y venta. En
    1968, el Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas resolvió que todos los
    países interesados en enfrentar el problema deberían enfatizar el cumplimiento de las
    leyes. En el año 1969, la misma agencia llamó a la marihuana "droga de dependencia," y
    recomendó su control.

    Licor

    Se reporta que cuando los peregrinos europeos zarparon hacia América, traían a bordo
    cuarenta y dos toneladas de cerveza y 45,000 litros de vino. Pocos años después del
    establecimiento de la primera colonia, el gobernador de Massachusetts ya se quejaba en
    su diario del exceso de embriaguez en Plymouth. Siguieron movimientos sociales
    abogando por la temperancia en el consumo del licor. Para mediados del siglo
    antespasado, algunos estados promulgaron leyes para controlar el uso del licor. El
    continuo abuso del licor dio lugar a que en el año 1919, el gobierno federal americano
    dictase la institución de la "Ley Seca" con una enmienda a la constitución del país.

    Análisis

    El uso del  tabaco, la mariguana y el licor se han considerado como el primer  peldaño de
    una escalera que conduce a la destrucción propia.  Por lo general, las personas que
    abusan de tales estupefacientes pronto comienzan a usar otros narcóticos más
    poderosos como la cocaína, la heroína y la morfina y sus derivados.

    El abuso de los narcóticos jamás se debió haber permitido. ¿Cómo es posible que
    naciones que se vanagloriaron de su religión cristiana desde su comienzo hicieron gran
    capital mediante el tráfico del opio y más tarde hicieron caso omiso al  vasto desarrollo de
    las drogas y las grandes y poderosas organizaciones que las producen y distribuyen
    llamadas carteles, que hoy acaban con nuestra ciudadanía?

    Cierto es que los gobiernos de los distintos países consumidores permitieron la entrada a
    este comercio ilegítimo. Mucho pudieron haber hecho para impedir este contrabando a
    toda costa, cosa que no hicieron. Sin embargo, ahora estos gobiernos hacen un mundo
    del asunto y proveen toda clase de recursos económicos y militares para tratar de
    resolver el problema. Es tarde ya. Ahora los carteles que operan en los distintos países
    donde tienen sus fábricas son económicamente más poderosos que tales gobiernos. Así
    se justifican públicamente antes sus pueblos. Además, el soborno a muchos de los
    funcionarios de estos países es común, como bien se sabe  por la prensa internacional.

    Por otra parte, de no haber habido consumo, nunca hubiera habido suministradores. En
    los países desarrollados donde abundan los recursos económicos, los residentes
    adquieren cuanto objeto esté a la venta. Esto incluye sustancias para ingerir como la
    leche, el café, el te, los distinto tipos de refrescos y jugos y el licor. Ya he hablado del
    efecto del licor y como sus consumidores son insaciables. Pues al  éstos descubrir que
    existen sustancias que al consumirlas aumentan su éxtasis, también las adquieren para
    ingerirlas o inyectárselas. Cuando millones de personas consumen estas sustancias, el
    monte financiero de los productores asciende a cifras incalculables.

    Los pueblos siguen eligiendo a muchos políticos ineptos y corruptos que por una parte se
    pronuncian públicamente en contra de los carteles y hasta votan a favor del esfuerzo que
    los países perjudicados hacen para eliminar el problema, pero lo hacen para congraciarse
    y quedar bien con sus constituyentes. Privadamente reciben soborno de los carteles para
    que no hagan nada en su contra.

    Además, funcionarios corruptos contribuyen al desarrollo del problema. Con frecuencia la
    prensa nos informa del arresto y enjuiciamiento de autoridades policíacas y judiciales
    acusadas de cooperar con los traficantes de drogas.

    En tales condiciones nos parece estar con las manos atadas, pero no es así. Los
    ciudadanos de estos países democráticos tenemos el poder del voto. No hay razón para
    elegir y re-elegir repetidamente a alcaldes, concejales, legisladores y jueces ineptos o
    corruptos. En todas las elecciones tenemos candidatos de distintos partidos políticos que
    se postulan. Es nuestro deber informarnos de sus posiciones y estudiar en detalle y con
    cuidado lo que ellos proponen.

    Y una vez elegidos, es menester seguir informados de lo que hacen en los puestos a los
    que fueron elegidos. Es menester encomiarlos por sus buenas acciones y reprimirlos por
    las malas. Nuestros representantes y senadores son nuestros empleados, pagados por
    nosotros y elegidos para representarnos. Ellos tienen oficinas locales bien equipadas con
    personal y teléfonos para recibir nuestras llamadas. Y en estos días de comunicación
    rápida a través del correo electrónico aun se facilita mucho más la forma de pasarles
    nuestros mensajes con un mínimo de esfuerzo.

    Conclusión

    Los problemas sociales requieren soluciones sociales. Es indispensable que nos
    involucremos en los asuntos que nos incumben a todos en general. En condiciones
    ideales, las personas elegidas a los distintos puestos públicos hacen el trabajo para los
    que fueron electos. Pero el ideal nunca llegará a ser real. Lo cierto es que los humanos
    somos imperfectos y como tal capaces de hacer cosas muy imperfectas. Toca a cada
    ciudadano velar por el bien colectivo. En la unidad está la fuerza.
           ¡Manos a la obra!
PROBLEMAS SOCIALES QUE REQUIEREN SOLUCIÓN SOCIAL
Rev. Jorge C. Córdova, D.Min., LCSW